La ciudad y el desarrollo urbano refleja una fragmentación en la forma que se ha concebido la relación entre nuestros entornos construidos y naturales, junto a otras formas de vidas, y entre nosotros mismos. Sin embargo, el mundo natural refleja una sinergia y armonía en la forma en cómo todo está interconectado. Esto se podría traducir en la arquitectura y la ciudad si fueran encaminadas a reflejar la cualidad sinérgica y armoniosa de los ecosistemas, por su naturaleza multi-funcionali de adaptarse, evoluticionar y ser resiliente para prosperar en conjunto con todas las formas de vida.
Como parte de pensamientos y épocas pasadas, nuestras creaciones y entornos construidos han sido descarrilados del hilo conductor del mundo natural. La planificación y el diseño de nuestras ciudades, concluyeron reflejando condiciones urbanas que auto-impusimos en contra nuestra.
Reconocer las nuevas tecnologías de comunicación como parte de nuestras naturalezas, es unos de los principios fundamentales para poder repensar una arquitectura que incorpore un carácter pedagógico contemporáneo. Para lograr un cambio en el comportamiento humano, primero, se debe atender desde una índole mental. La biofilia comprueba la relación innata e ínterdependiente que existe entre nosotros y el mundo natural. Una arquitectura que incorpore y comunique este sentido inconsciente de conexión con la naturaleza, sería el punto de partida para conducir hacia un cambio de paradigma. El mismo incitaría a reflexionar sobre nuestra actual relación entre el mundo natural y nuestras entornos construidos. De esta forma, una (re)conexión pedagógica posibilita el recordar que también somos naturaleza, logrando así, probablemente, readaptar de manera consciente nuestros comportamientos y culturas a unas que conduzcan hacia una armonía y prosperidad entre nuestras creaciones y la biósfera.
Esta creciente separación de la naturaleza se refleja en la agricultura moderna, la manufactura, la educación, la salud, el desarrollo urbano y la arquitectura.[2] No obstante, se pueden reconocer algunos esfuerzos que han surgido para restablecer esta conexión. Además, se podría profundizar la relación existente que tenemos con ella, y crear un vínculo representativo que denote que también somos naturaleza, y que nuestras creaciones y entornos construidos, siendo extensiones de nuestra naturaleza, deberían confluir con las leyes y éticas del mundo natural.
Incluso, deberíamos reconocer que de igual forma que comunicamos ideas, enseñamos y aprendemos de nosotros mismos, la naturaleza, sus organismos, sistemas, y toda su compleja y diversa composición nos puede inspirar.
Dentro de los distintos sistemas que componen la ciudad, la propuesta se enfocaría – pero no se debe limitar – en las siguientes redes urbanas: los espacios públicos, naturales, de movilidad, y energía. Pero, ¿cómo el desarrollo urbano puede emular procesos y sistemas ecológicos? Y considerando la ciudad como un ecosistema urbano, ¿cómo se puede implementar una sinergia entre las redes que la componen y crear ciclos sinérgicos?
Basadas en la forma que los organismos y ecosistemas son, funcionan y prosperan se podría emular una arquitectura y un desarrollo urbano que se comporte igual.
“La vida crea condiciones que conducen a la vida.”[1]
NOTAS
[1] Benyus, Janine, and Dayna Baumeister. “Innovation Inspired by Nature.” Biomimicry 3.8, 2016, www.biomimicry.net/
[2] Kellert, Stephen, and Elizabeth Calabrese. “The Practice of Biophilic Design.” Biophilic Design, 2015, p. 5 www.biophilic-design.com
DISEÑO/ PRESENTACION PRELIMINAR













